Los flemáticos dilemas del Rey

Calificación: Buena

Con mucho retraso, finalmente vino a Nicaragua la cinta ganadora del Oscar en su edición 2011. El impacto de esta tardía llegada es clarísimo. La piratería hizo su agosto con esta cinta cuando estaba la euforia de la entrega de los Premios de la Academia. Por eso fue relegada a las salas más pequeñas de los cines nacionales, y ni aún así, se logra llenar la mitad del recinto.

Para los críticos como su servidor es el paraíso, porque el compartir una cinta de este calibre con sólo cinco personas más, es una delicia de calma y concentración. Pero, este tipo de situaciones justifican que la mayoría de la cartelera que se ofrece en el país se cargue de basura taquillera que no abona para nada a la inteligencia de los amantes del cine. Pero bueno, vamos ahora a nuestro negocio.

The King’s Speech nos adentra en el drama personal y político que enfrentó el Rey Jorge VI de Gran Bretaña. Personal, porque aun en contra de sus deseos tuvo que asumir la corona, luego que el heredero en línea, su hermano Eduardo VIII, abdicó luego que perdiera la cabeza por la divorciada estadounidense Wallis Simpson. Político, porque su ascenso se da teniendo como fondo los tambores de guerra de Hitler. Sumado a estos desafíos, un problema de tartamudez que lo ha arrinconado todo la vida.

La cinta es tan sobria y flemática como el mismo espíritu ingles. Es una cinta tan llena de britanismo como el mismo Big Ben o El Tamésis. Por eso carece de entusiasmo e intensidad, pese a que en el fondo lo que relata es un drama de superación personal. Sin embargo, este sentido lineal le dio al filme un realismo tan serio que pareciera que estamos viendo un documental de History Channel.

Se podría decir en su defecto que la cinta es bastante predecible, pero es que no busqué las emociones en el argumento, sino en los actores. Los tres pilares histriónicos en los que descansa la película brindar soberbias actuaciones.

Geoffrey Rush, como Lionel Logue, el especialista en lenguaje que lucha para vencer la tartamudez del Rey, da posiblemente su mejor actuación de su carrera. Tanto que hace que uno olvide su caricaturesca interpretación en la reciente Piratas del Caribe !!!Porque la hicistes Geoffrey!!!… Helena Bonham Carter vuelve a demostrarle a la Academia lo equivocada que está al obviarla en las nominaciones. Si tan fuera menos excéntrica en sus relaciones públicas.

Colin Firth hace méritos al Oscar que ahora cuelga en su repisa. Repase con cuidado sus gestos en la escena en la que tiene el primer encuentro con Logue. Cada músculo de su cara está en función del mal que lo aqueja.

Pero, la Academia no sólo se equivocó con obviar a Bonham Carter. Definitivamente The King’s Speech no es superior a la verdadera mejor película del año pasado, The Social Network. Las intrigas y ambiciones de los estudiantes de Harvard en la cinta dirigida por David Fincher llegan a niveles de una tragedia shakesperiana. The King’s Speech es una buena película británica, soberbiamente actuada, pero ejecutada con la misma severidad de una lección de matemáticas. Sin embargo, por favor no se contente con la versión pirata que compró o le prestaron, y no deje pasar la oportunidad de verla en la pantalla grande.