Clichés para adultos

Calificación: Regular

El Gato con Botas resultó ser una trampa afortunada. Mis prejuicios negativos acerca de lo que podía esperar de este spin off de este personaje que encontró un sitio en las devaluadas secuelas de Shrek fueron superados, a medias.

El precedente de las dos últimas y aburridas entregas de esta saga y el hecho que solo transmitieran en el país la versión doblada de esta cinta para facilitarle las cosas al público infantil, que es su principal mercado, me auguraba otras dos horas de mi vida perdidas gracias al mal cine. Pero el trago no fue tan amargo.

La crítica especializada ha cuestionado la película por estar sobrecargada de clichés y referencias a conocidos productos de la cultura popular. Es cierto, pero en primer lugar esto pasa desapercibido para el público mayoritario y los niños que solo van para ver los ojos agrandados y brillantes del gato. Ademas de esta escena, que es repetida constantemente, hay referencias a Batman, la guitarra de Ennio Morricone en los western de Sergio Leone, además del cuento central en cual descansa la trama (Jack y los frijoles mágicos).

Pero lo realmente divertido del Gato con Botas está dirigido para mayores de 18 años. Bueno, no tanto así, pero si son chiste o referencias que no están para ser comprendidos por la inocencia infantil. Además del hecho que el gato es todo un don juan, hay mas chistes subidos de tono de los que uno podría esperar en una cinta como esta. El chiste sobre como explican al gato cual es su misión por medio de una serie de tatuaje es algo que podría enrojecer el rostro de mas de alguna alma tímida o puritana. Pero igual son divertidos. El gato con Botas vuelve a ceder ante el problema del metraje excesivo, lo que lleva a uno a sentirse algo hastiado al final de la cinta, pero para esta etapa, su misión de entretener y distraer ya está cumplida.