Si usted es fanático de las cintas sobre boxeadores, inevitablemente experimentará un Déjà vu con esta cinta.

La considerada película más triste en la historia ( The Champ , de 1979) es combinada con los elementos más recordados de la saga de Rocky .

Para estar en concordancia con los tiempos, sumamos toda la tecnología de punta para crear emocionantes peleas de robots y estamos ante uno de los filmes más escapistas del año.

Olvídese de encontrar en esta cinta el peso dramático de las referencias mencionadas.

Esta cinta no pretende crear conciencia o crisis emocionales en sus espectadores.

Por eso, la carne y los huesos son sustituidos por el metal, cortesía de la idea original del cuento Steel , escrito por Richard Matheson en 1956.

A diferencia de las desmembraciones metálicas de Transformers, la violencia en el ring es tratada como un elemento de acción infantil. ¡Hey, no lloren, son solo robots que se están golpeando!

Hugh Jackman realmente es rebasado por su papel. Hay que reconocer su convicción con la preparación física para encarnar a un boxeador retirado, pero las emociones que en teoría experimenta su personaje son tan imperceptibles que francamente esperamos que en cualquier momento se ponga a cantar como en los Oscar 2009. Unos cuantos consejos de Jon Voight ( The Champ ) no le hubieran caído mal.

El resto del reparto tampoco puede sostener el peso dramático de sus roles, acomodándose a los convencionalismos comerciales del filme.

Pero no crea que tirará su dinero a la basura. ¿Recuerdan Yo Robot , la cinta de ciencia ficción de Will Smith? Seguro lo primero que vino a la cabeza es Sonny, el robot protagonista. Igual sucede acá.

Si algo se llevará a su casa, son las peleas de los robots. Tecnología y buenas secuencias de combate terminan asaltando la cinta, para suerte de Jackman y consuelo de nosotros.

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