Humor congelado

Calificación: Mala

Normalmente esta columna trata de girar en torno a los estrenos de la red de sala comerciales del país. No es una camisa de fuerza para ser honesto, pero buscamos como apegarnos al guion original. El problema es cuando pasan accidentes como La Era de Hielo 4. Y cuando este accidente se convierte en el único estreno de la red, es casi es un hecho que uno termine saliendo lastimado.

La Era de Hielo 4 es un accidente ocurrido gracias al imperio del dinero, y el príncipe heredero de este imperio es la secuelitis. Cuando escribí la reseña de La Era de Hielo 3, hice un vacío llamado a que fuese el final de una saga que había iniciado con mucha frescura, pero cuya diversión y creatividad habían sido congelados desde la segunda entrega. Pero el como el imperio del dinero es mucho más importante e influyente que la pluma de este su servidor, pues… ¡¡¡he aquí la Era de Hielo!!!

Y que nos trae la Era de Hielo 4? Lo mismo que las demás. Ok…es cierto que los personajes originales siempre son simpáticos, pero a medida que la manada crece, se diluyen entre nuevos personajes que rayan entre lo fastidioso (como las zarigüeyas de la segunda parte) o psicópatas (como Buck, la comadreja Rambo de la tercera parte).
Bueno esta vez el premio a lo tedioso le corresponde al mono capitán de un barco pirata que asume el papel del villano de la película. Pero no es el único culpable. La Era de Hielo 4 es un viaje loco de situaciones rebuscadas, personajes acelerados y persecuciones sin sentido o razón.

Puede que algún par de chistes me provocarán alguna sonrisa (como el ataque de unas sirenas prehistóricas), pero en realidad la mayor parte de la cinta está hecha para que las inocentes mentes de los niños se pierdan en esta locura de pixeles. Sin embargo, mientras los nenes se entretengan gracias al magnetismo de los personajes originales, principalmente la ardilla Scrat en su eterna búsqueda de la bellota, y los adultos sigan riéndose de cualquier cosa, pues tendremos Era de Hielo hasta el final de los tiempos.