Buen rock cursi

Calificación: Regular

Los tiempos de los grandes musicales murieron. Los últimos productos innovadores de este género podrían ser Moulin Rouge (2001) y Dancer in the Dark (2000). De ahí hemos estado expuestos a productos sobrevalorados como Chicago o bodrios axfisiantes como Mama Mia. En medio de estos, cabe perfectamente Rock Ages.

Ambientada en 1987, cuando el rock empieza a perder fuerza ante géneros como el pop al estilo New Kids on The Block o el naciente auge del hip-hop. En ese marco de tiempo y espacio, una joven soñadora llega a los Angeles con el sueño de ser cantante. Conoce a un guapo muchacho de ascendencia mexicana, igual de bueno e ingenuo que ella, y claro, que aspira a ser un gran cantante de rock.

¿Verdad que pareciera mas bien una trama digna de High School Musical, que de un filme que honre al rock, el género mas duro y polémico del espectro musical? Créanlo o no, esta es la esencia de Rock Ages. Un filme que tiene mas de forma, que de fondo.

En ese sentido, olvídense de la trama. Es una bobería digna de cualquier culebrón made in Televisa. Lo interesante de Rock Ages está en los personajes y el inevitable golpe nostálgico al escuchar mezclas de los mas grandes clásicos del rock de los 80. No importa si vivió con toda la intensidad de su corazón juvenil esos tiempos, o igual que este servidor, aprecie la buena música de tiempos pasados.

El otro punto rescatable de la película son algunos personajes, efectivamente actuados por los actores veteranos de la pantalla. Los protagonistas Julianne Hough y Diego Boneta son simples accesorios para hacer suspirar a adolescentes. Los buenos trabajos corren a cuenta de Paul Giamatti como un ambicioso promotor musical y el comediante británico Russell Brand.

¿Y el despechado Mr. Tom Cruise? Tengo que reconocer que su interpretación de Stacee Jaxx, un dios del rock mezcla entre Jim Morrison y Axel Rose, es notablemente efectiva. Es evidente que Cruise aun se tome en serio el esmerado esfuerzo de construir un personaje creíble. Sin embargo, mis aplausos son para Catherine Zeta Jones, como una fanática religiosa anti-rock. Tomen notan de su actuación en una iglesia. Es toda una maestra si de musicales se trata. En nombre de Dios, canta y baila como una hija del demonio, para deleite de nuestros ojos.