Vengando el dinero

Calificación: Buena

El proyecto Vengadores de la vida real se parece bastante al de los comics originales. Todos fueron reunidos para un propósito concreto. Mientras los de los comics salvaban al mundo, los de la película rescataron a la Marvel Estudios de verse inmersas en el mayor desastre en la historia de las grandes producciones del cine, y la encaminaron hacia una veta que seguramente les dará millones de dólares en ganancias.. ah y de paso, también salvaron al mundo.

La apuesta de la Marvel Estudios era ambiciosa: Producir películas por separados de algunos de sus principales personajes (Iron Man, Hulk, Thor, Capitán América, Nick Fury) y luego juntarlos con algunos otros secundarios, para luego enfrentarlos a todos en una superproducción. Para brindarles familiaridad a los fanáticos, los actores se tenía que comprometer a ser los mismos, no importando si las películas sobre sus personajes particulares fuesen exitosas o no.

El plan maestro fue perfecto, pese incluso a la baja de Edward Norton al negarse a personificar de nuevo al atormentado Bruce Banner. La última movida acertada fue colocar un experto en temas de ciencia ficción como Joss Whedon en la silla de director.

Declarado amante del comic, Whedon consiguió artificiosamente elaborar una trama en la que cada uno de los personajes pudiese destacar por medio sus características particulares.

La película poco a poco agarra un ritmo típico de una buena caricatura de acción, luego de un inicio un poco forzado e incluso confuso para aquellos que no tienen retenida en su memoria los argumentos de las películas anteriores sobre los personajes principales.

Las químicas entre los actores depende de la calidad particular de los involucrados. Robert Downey Jr. (Tony Stark) y Mark Ruffalo (Bruce Banner/The Hulk) chispean en sus diálogos, dejando en franca inferioridad a Chris Evans (Steve Roger/Capitán América) y Chris Hemsworth (Thor), que solo pueden anteponer sus físicos. El villano Tom Hiddleston vuelve a retomar con gracia malévola su papel como el dios Loki. Scarlett Johansson (con todo y el ajustado traje negro), Jeremy Renner y Samuel L. Jackson hacen lo básico en sus roles, sin arriesgarse mucho en sus interpretaciones.

Sin embargo, el mayor acierto de Whedon es su manera de conceptualizar la consabida batalla final. Con pequeñas dosis de humor, secuencias de acción bien elaboradas, y unas cuantas sacudidas a sus personajes mas adormecidos, logra presentarnos medio hora de guerra en las calles de Nueva York con toda la dosis de emoción que exigen los amentes del género. Al terminar la secuencia, una sensación de que el dinero invertido en su entrada está justificado en cada centavo embarga al público. Cuantas lecciones de esta película podría aprender Michael Bay sobre como elaborar una entretenida cinta para consumo de masas. Disfrútela.