Liturgia ensangrentada

Calificación: Regular

Las novelas gráficas se están volviendo materia prima del nuevo cine de acción. La falta de creatividad que ahoga al gremio tiene en la cima a directores como Michael Bay con esperpentos como la saga de Transformers.

Vivimos tiempos en que existe la tecnología y los recursos para llevar a a la gran pantalla cualquier escenario fantástico. El problema es que la idea o el concepto por lo menos tenga un poco de trama inteligente, porque si no solo asistimos a dos de horas de golpes, explosiones y ruido, mucho ruido. Como en Transformers.

Los oscuros senderos de las distintas religiones en el mundo, principalmente el cristianismo, ha dado pauta para algunas de las mejores novelas gráficas o comics de todos los tiempos.

The Preacher, de Garth Ennis, redifinió el género. Menos gamberra y mas violenta (Sera por eso que fue la primera que decidieron adaptar al cine) The Priest, también alcanzó un lugar cimero entre los amantes del género.

La Iglesia es la última barrera entre la sobrevivencia de los humano frente a los vampiros, presentados en esta filme como monstruos que parecen un híbrido entre Alien y las criaturas de El Laberinto del Fauno. Pero esta Iglesia, cuya liturgia es católica, no enfrenta a estos seres con agua bendita u oraciones. Para derrotar a los chupasangres se crearon a The Priests, sacerdotes entrenados para hacer pedazos a los vampiros.

El fondo de esta historia es mucho mas interesante que la forma. Es evidente que detrás de esta aventura de comics hay una puñalada a las imposiciones del dogma católico. El protagonista (Paul Bettany) es un sacerdote renegado que renuncia a sus votos como justiciero de la iglesia para ir a rescatar a un ser querido. Hay guiños en los que se cuestiona el celibato o la misma fe ciega. La ciudad en la que se refugian los humanos para estar a salvo de los vampiros es controlada por la Iglesia, la que por cualquier medio audiovisual repite para sus atribulados habitantes que “Desafiar a la Iglesia, es desafiar a Dios”. Es la sociedad perfecta para cualquier sistema religioso.

Sin embargo, el sentido de la película es la acción violenta, y es en este punto en la que tropieza totalmente. Las secuencia de acción son poco emocionantes y confusas. Los elementos visuales son repetitivos, clichés de otras cintas del género. La siempre consabida pelea final francamente termina siendo una secuencia bastante aburrida. El reparto hace su parte, asumiendo sus roles Karl Urban y Maggie Q con mayor dignidad. El problema de Bettany es que es mucho mas convincente hablando, que haciendo pedazos a un vampiro. No importa la cantidad de secuencias en cámara lenta que le impongan. Para ser un sicario de la Iglesia, da mas temor con sus miradas y palabras, que con sus cruces y navajas.

Deja una respuesta