Los demonios del sueco

Calificación: Buena

No hay peor forma de buscar la redención personal que enfrentar las culpas y consecuencias de nuestros propios actos. Este camino suele ser tortuoso y agónico. La vida pierde placer, pero no sentido. Los demonios acechan siempre los pasos de aquellos que luchan por encontrar su destino.

La polémica generada y la entusiasta acogida del público facilitan sintetizar la obra del periodista y cineasta Peter Torbiörnsson, Último Capítulo: Goodbye Nicaragua, un documental que narra su búsqueda de los responsables de los atentados en La Penca, ocurrido en 1984, en los que murieron siete personas y resultaron heridos una veintena.

Dejemos la política a un lado. El documental como producto fílmico es un genuino ejemplo de sinergia entre investigación periodística y reflexión personal. Si usted es de los que piensa que el documental enfatiza solo en la matanza de La Penca, déjeme decirle que están completamente equivocados.

El verdadero acierto de Torbiörnsson es que su documental no es solo una diatriba en contra de aquellos a los que el sueco acusa de haberlo traicionado, y utilizado para realizar la masacre de La Penca. Es también una reflexión personal sobre todo aquello que significó el derrocamiento de la dictadura somocista en 1979 y sus sucesos posteriores.

Para lograrlo, Torbiörnsson usa como hilo conductor la historia de una joven pareja sandinista que conoció en sus primeras andanzas en nuestro país en la década de los años 80.

Vive con ellos y es testigo de las desventuras y decepciones con sus ahora maduros amigos. Pero nada detiene al periodista. Ni las tristezas de sus amigos, ni las suyas propias.

En su cacería por la verdad, el documental de Torbiörnsson retrocede en el tiempo y cruza los cielos. Estamos en la Nicaragua desangrada de los 80, pero también se hacen paradas en Cuba, Francia, Bolivia, Costa Rica y República Checa.

Las pistas se van recogiendo, pero en ese camino Torbiörnsson encuentra también a muchos de sus antiguos demonios. No pierda oportunidad de ver esta pieza histórica para el contexto de nuestro país. Deje sus sentimientos políticos y acuda como nicaragüense. Pero, cuando saque sus conclusiones, sea cuales sean no deje de agradecer el ejemplo y las convicciones demostradas por Torbiörnsson.

De paso, si cree en Dios, rece por el alma del cineasta, para que esta encuentre paz en la recta final de su vida, y finalmente exorcice a sus demonios.