El agente secreto fashionista

Calificación: Buena

Más vulgar que Austín Powers, más misógino que James Bond. Es Zohan, el mejor agente secreto israelí. Es tan bueno que su mismo padre lo considera un Rembrandt, pero con granadas en vez de pinceles. Pero Zohan está aburrido de su vida. Para eso finge su muerte y huye a Estados Unidos, a cumplir su sueño americano: Ser peluquero, bailar música disco y no negarle el cariño (sexual solamente) a ninguna mujer, sin importar su edad.

Adam Sandler (Zohan) no está en mi lista de comediantes favoritos. La única cinta humorísticamente decente que ha hecho ha sido El Cantante de Bodas (1998), una simpática comedia romántica junto a Drew Barrymore. Curiosamente, me han gustado mucho sus esporádicas incursiones en el drama, principalmente Punch, Drunk, Love (2002). Lo que pasa es que si el arte de hacer reír tuviese una profundidad definida, Sandler sería algo así como el chico miedoso que no tiene el valor de arriesgarse a meterse más allá de sus pies. Hasta ahora.

Zohan representa el humor burdo, vulgar, pesado, misógino y chabacan más divertido que he visto desde la primera versión de Scary Movie (2000). Es una comedia anárquica que se burla groseramente de muchos temas que pueden resultar sensibles para gran parte del público. Incluso, se atreve con valentía a abordar con payasadas algo sensible y complejo como la guerra en Oriente Medio.

La cinta tropieza cuando se ocupa de hacer pensar, en vez de reír. Los mensajes de reflexión y reconciliación entre las razas en guerra y la sub trama romántica entre Zohan y su jefa aparte de rayar en lo cursi, hacen que la cinta se extienda mucho más de lo necesario.

Se tolera porque el guión escrito entre Sandler y el nuevo genio de la comedia estadounidense, Jude Apatow, sostiene el tono de humor a lo largo del extenso metraje la cinta. Para esto se auxilian de variopintos personajes, que no pierden minuto en hacer chistes con todo y de todo.

¿Y el mismo Zohan­? Es el personaje más cómico que Sandler ha construido en su carrera. Hay que verlo como una caricatura desordenada que apela a la vulgaridad para reventar no sólo a sus enemigos, sino que también al público, pero a carcajadas. Vea esta cinta como lo que es. Comedia burda y simple. Si lo hace así, es un hecho que la pasará bien y seguro no la pensará para meterse a un cine con Zohan, en su próxima misión.